Las obras (pinturas, esculturas, cerámicas, etc.) expuestas en las galerías han sido descritas como arte de museo; eso quiere decir que son objetos para ser admirados a la distancia, y a lo más comprados y vendidos. De esta forma los intereses dominantes separan el arte de la vida y de la gente. Ese arte sólo justificable por nebulosas elucubraciones estéticas y secas cotizaciones de mercado, es lo mejor que este sistema puede ofrecer. El arte como actividad creadora colectiva para la transformación social no podría entenderse ni permitirse más allá de lo que pueda controlarse.
Para el anarquismo, siempre hay una necesidad imperiosa de que la gente libere sus capacidades creativas, y ha insistido en poner en práctica este principio cuando actúa. Una forma de materializar este anhelo, esta expresión de las potencialidades de los individuos es el trato con el arte. En aquellos lugares y momentos donde el socialismo libertario orientó amplios movimientos de masas, durante el primer tercio del Siglo XX, junto a sindicatos y organizaciones sociales ácratas siempre coexistió una amplia gama de instancias artístico-culturales, como los ateneos libertarios en España, Argentina, Uruguay, en los que los miembros tuvieron oportunidad de familiarizarse con las diversas formas de arte y desarrollar sus propuestas. Los anarquistas piensan que se pueden encontrar formas de trabajar para el movimiento sin excluir la creación artística, porque a través de la obra de arte se puede llegar a dimensiones que no permitirían otras maneras de expresar las propias ideas y sentimientos. Los resultados de esta actitud van desde el movimiento DADÁ hasta la formación de cientos de músicos populares, pintores, poetas, escritores y escultores que llenaron de belleza el mundo naciendo desde un taller de arte anarquista.
BASES DE LA PERSPECTIVA ESTÉTICA DEL ANARQUISMO
* El arte como expresión indispensable
de la vida de los pueblos, en tanto fusiona la imaginación con el
trabajo - la actividad humana y humanizadora por excelencia -, habiendo
sido y pudiendo ser "trabajo liberado y liberador".
* El arte como libertad creadora
en acción y experiencia esencial del imaginario colectivo.
* Reivindicación del "arte
en situación", del acto creador por encima de la obra en si, y,
en síntesis, de la supresión de todo lo que separa a arte
y vida.
* Crítica al arte sometido
a los apremios del Estado y/o las clases dominantes, planteando una relación
inversa entre desarrollo artístico pleno y vigencia de poderes autoritarios
en una sociedad.
* Crítica al culto de la
"genialidad artística", en tanto expresa dogmatización del
gusto, limitación para el desarrollo de nuevas formas de arte y
la anulación de posibilidades de creación para la colectividad.
Diferencias con la estética
marxista ortodoxa en cuanto a:
- visión
del compromiso social del arte y el artista; exigiendo vincularse a la
lucha por la libertad y la igualdad, pues el combate por la Anarquía
es también por un arte libre de constricciones que lo empobrecen
y someten, en lo básico originadas en el poder;
- relaciones entre
forma y contenido en el arte; no se establecen cánones preceptivos
en forma o contenido (tipo “realismo socialista”), se llama a la experimentación
(“culto a lo ignoto”) sin despreciar lo que hay de vital en la tradición
(“culto a lo conocido”); y
- interpretación
del fenómeno artístico; aceptando que el arte tiene obvias
raíces histórico-sociales, la estética anarquista
reivindica la autonomía de su proceso creador, ya que explicar la
actividad artística por un determinismo estrecho impide potenciar
su función innovadora y subversiva.
